martes, 10 de agosto de 2010

Ejercicio tallerino

1995
Quiero la Sky Dancer. La vi por la tele, es un hada y vuela. Por una semana entera cada vez que Mamá llega del trabajo se la pido con los ojos bien abiertos.
Le digo a Estela que me lleve a la juguetería “solo para verla”. Hago lo mismo al día siguiente, con la esperanza de que le cuente a mi mamá cuanto la quiero.
A la semana la tengo, tiro del hilo, aterriza y se le cae la cabeza. Nunca mas vuelve a volar.

1996
Viene Papá a visitarme, no lo veo hace mucho. Me puse uno de mis vestidos con flores, giro rápido para que se infle.
Vamos a una juguetería, me dice que mi frente está igual que siempre; que eso le impresiona.
Me compra un juego de té color violeta con flores verdes.
Cuando llegamos a casa Mamá nos abre la puerta y yo entrecierro el ojo derecho y voy siguiendo las lineas que forman los hierros de la puerta con mi dedo índice. Me miran extrañados.

1997
Mi maestra me da un dibujo en el que estoy yo, sentada en una luna con una trompeta en la mano. Será porque en vez de escribir Jueves escribo Josefina.

1998
El novio de mamá me consigue una gata negra con ojos amarillos. Por dos días seguidos no sale de abajo de la cama. Me siento mal porque está incómoda, me acuesto en el piso y la miro, espero que se acostumbre a mi.
Mis primas vienen a conocerla, pero ella no sale. La entiendo, a mi no me gusta ir a la plaza.

1999
Por haber terminado la primaria mi Tía me compra mi primer perfume francés. Mis amigas en el viaje de egresados no me incluyen en los cuartos, me toca con chicas que no conozco y el perfume desaparece.

2000
Me regalan una vela en la kermesse del colegio. Fue porque estuve jugando toda la noche al bingo y no gané nada.

2001
Estoy convencida que la amistad no existe en grupos de ocho chicas. Yo tengo mis preferidas en distintos polos. Falto al festejo del día del amigo y me llega una carta de Maia desde Córdoba.

2004
Empieza la época negra de tragos regalados en la que no quiero saber que fama tuve

2005

Elijo cambiarme de colegio.
El nuevo parece un hospital. Me gusta que me den gratis carpetas y blocks de hojas.
. Mi mamá se va a vivir al campo y yo duermo con todas las luces de la casa prendidas. Me tranquiliza que Piru se acueste conmigo. Escuché una vez que donde los gatos descansan no hay espíritus.

2006
El verano naranja se convierte en Púrpura y ya no puedo salir sin medias a la calle. Tengo que comer carne y papa. Tengo el pelo rubio.

2007
Me entero que tengo una hermana mas grande. Decido obviar su nombre por un tiempo. Dicen que somos parecidas. Hago que no me importa.

2008
Abuela está internada y la vamos a visitar nosotras, “el elenco estable”, las cinco de siempre. Le pintamos los labios de fucsia y nos pasamos el rouge para estar iguales. Mi mamá pide el número de proveedor de tortas de la confitería del Hospital Británico, lo consigue y sube con brownies para todas.

2009
Retomo terapia con Agustín y me la paso hablando de parrillas libres. Le explico que en una dietética hay cosas ricas también, de las que engordan ,y que debería cruzar la calle para inspeccionar. Compro curry y le cuento al chico que me atiende que es para pochochos, me regala 50 gramos de maiz. Estoy contenta.

2010
Mi regalo del año de noviazgo lo elijo yo, otro par de zapatos rosas.

jueves, 5 de agosto de 2010

Tengo un perro que se parece a un gato.

Lo vi con mis dos ojos, que se fueron para dos lugares distintos, como si no fuera solamente uno el que se me desvía.
El de la izquierda tomó el camino que estaba enredado, el de hace tres años, donde estaba ciego y camuflaba los pinchazos en caricias.
El otro miraba como hoy. Más abierto que nunca, desafiando a quien veía con un rimmel extra large que lo hacía perteneciente a una muñeca; cristalizado.
El mismo de la derecha giraba para todas partes, y sentía, como lo hizo una vez su compañero antes de camuflar, los pinchazos, las lágrimas.
Se unieron y se volvieron bizcos, se mezclaron, y ya no sabía cual era derecha y cual era izquierda. Se nubló todo, porque entre los dos uno sano no había. El deseo de ser uno de esos animales que no se sabe si existen, que tienen un solo ojo gigante; pero uno que no tenga cuernos quiero ser, que sea alado, con un solo globo ocular donde hay una mezcla de cristal y humo blanco; brillante.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Mi mamá conoce a Coco Chanel.

¿-Estás llorando?- me decía mientras flotaba, ahí, entre las aguas saladas.
-¿De verdad lo estás haciendo? Esas son lágrimas de reptil- me decía, mientras hacia “la plancha” en mi cuarto, que ya era casi una pelopincho.
-¿Estás pensando? Está mal que lo hagas. Pero que no lo hagas también.- me decía, mientras hacía una mortal y me salpicaba, haciendo burbujas con sus gruñidos, queriendo triunfar, auto coronarse.
-Está mal que no quieras, y que quieras también.- me decía mientras yo, parada hacía equilibrio sobre mi escritorio francés que flotaba.

lunes, 13 de julio de 2009


Y sin verme entera me doy cuenta. Tenía tacos puestos.

martes, 9 de junio de 2009

En la basura, una cinta para el pelo

Solía ser chueca y creo que hay uno de mis pies que lo sigue siendo. Usaba plantillas y la relación con ellas era de amor-odio-odio, porque cuando me olvidaba de ponerlas en mis zapatos no sabía si estaba cómoda o si las extrañaba. Debe ser una percepción parecida a la de un preso cuando lo liberan.
Solía ser chueca y Agustina se ocupaba de remarcarlo en cada recreo durante toda mi primaria. No me gustaba caminar en frente de ella, así que en mi cabeza flotaba.
Un día dejé de usar plantillas. No se si es que ya no las necesitaba, o simplemente ya no las sentía como una extensión de mi cuerpo; lo único que se es que nunca me sentí “egresada del caminar”.

viernes, 22 de mayo de 2009

Los vasos de papel son buenos para llamar a marte

No podía soportar el olor. Su olor. Me lavé las manos por quinta vez pero este parecía hacerse mas fuerte junto ala fragancia artificial de “jazmín del campo” del jabón.
Empecé a frotar, fuerte. Me raspaba, como cuando usaba el rallador para la cáscara de los limones, como cuando usaba mal el cuchillo y tenía un tajo que me moría por cubrir con una curita.
Mis manos solían ser lindas. Solía apurarme para pintarme las uñas, y no para sacarles el color y dejarlas neutras.
No me gusta enojarme. No me gusta cerrar los puños y hacer golpes secos. Si tengo ira interior me gusta poner música fuerte y gritar y bailar como alguien que no sabe bailar, que no sabe cantar.
Me huelo las manos. Todavía lo siento, pero un poco mas lejano. 70% jazmín del campo y artificiales y 30% él.
Será que hay que esperar que se diluya, que se integre.

domingo, 8 de marzo de 2009

..



Hice orden.
Mientras tiraba me limpiaba. Mientras seleccionaba me cuestionaba. Mientras guardaba me olvidaba.
Hice orden en mi placard. Ropa que ya no voy a ver, en bolsas que me decidí a cerrar y perchas del mismo color. Que belleza.

domingo, 22 de febrero de 2009

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¿Comida? Checked. ¿Bandeja? Checked, ¿Vaso con coca light? Checked. ¿Servilleta? (la del género que más me gusta) Checked.
Se cae la bandeja, obvio, porque la servilleta se enganchó en la alacena. Miro el desastre. ¿Viste como a veces no entendés como todo puede pasar al mismo tiempo?
-“Que bueno que me puse pantuflas”- Pienso.
Inexplicablemente decido operar con calma. ¿Trapo de piso? ¿Balde?¿Pala? ¿Escobillón? ¿Cif para pisos? Checked x seis.
Escurro el trapo, que yo recuerde lo que había elegido para beber no era color rojo sangre. Me arde. Miro el piso una vez mas, y pienso: “que desperdicio de coca light”.







miércoles, 11 de febrero de 2009